"Vacíate cada día para que la vida te vuelva a poblar. Si te llenas de todo serás un hombre, si te llenas de una sola cosa serás un ciudadano. Esfuérzate para no medir, para no juzgar, para no representar a nada, para no seguir a nadie, para ser uno entre tantos, el uno que es parte del todo que no admite divisiones, que exige flexibilidad, multidireccionalidad."
Y, en el clímax de su primera riña conyugal, el príncipe le espetó: ¡Ojalá nunca me hubieras dado aquel maldito beso. Ahora estaría tranquilamente con mis amigos, croando a la luz de la luna!